Oído

Oído

La formación de un tapón de cerumen es una causa de pérdida auditiva que se presenta con relativa frecuencia en parte de la población. No supone un gran problema de salud puesto que se trata de la obstrucción en el conducto del oído externo debida a la excesiva acumulación de una sustancia que está ahí, precisamente, para protegerlo. La solución parece sencilla, retirar el tapón, pero no se puede hacer de cualquier forma si no queremos empeorar la situación.

Las infecciones del oído son un problema frecuente en la edad pediátrica. El tipo más común es la otitis media aguda o infección del oído medio, que los padres detectan cuando el niño se queja de dolor.

Otitis: alerta en la infancia

Jueves, 20 Diciembre 2018

La otitis es una de las patologías más comunes durante la primera infancia. Se trata de una inflamación que repercute con o sin dolor en el correcto funcionamiento del oído.

 

Los gatos caen (casi) siempre de pie, pero los humanos no somos tan buenos a la hora de hacer equilibrios o mantenernos dignamente erguidos cuando damos un traspié. Disponemos, sin embargo, de un complejo sistema que nos permite guardar el equilibrio tanto si estamos quietos como en movimiento.

La otitis media serosa es una afección provocada por la acumulación de líquido seromucoso en el oído medio. Resulta muy frecuente en niños entre los 2 y los 5 años de edad. Aunque generalmente no provoque dolor, conviene estar alerta porque no les permite oír bien y, si el problema persiste, puede frenar su desarrollo cognitivo. Además, en ocasiones puede favorecer una otitis media aguda, que es una afección dolorosa.

Eccema ótico, un picor sordo

Miércoles, 23 Mayo 2018

La parte externa del sistema auditivo, formada por el pabellón, u oreja, y el conducto auditivo externo, puede llegar a padecer un tipo de dermatitis denominada eccema ótico. Se trata de un trastorno que no reviste gravedad, pero resulta muy molesto porque tiende a cronificarse, y su principal síntoma es un picor de oído persistente, por momentos tan intenso que obliga, como reacción instintiva, a rascarse, aunque si se hace con energía puede empeorar la situación.

La calle, el tráfico, las obras... Vivimos rodeados de ruido, y más aún en España, uno de los países más bulliciosos del mundo. El problema es que, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, en torno al 65% de la población está expuesta a un umbral superior al recomendable, fijado en 55 decibelios (dB), y ello conlleva problemas de salud.

En la vida diaria estamos sometidos a un nivel de ruido ambiental que, generalmente, no representa un serio peligro para nuestro sistema auditivo. Los habitantes de las ciudades están más expuestos a ruidos fuertes que los de las pequeñas poblaciones, pero todos nos arriesgamos a experimentar momentos de intenso volumen en la «banda sonora» de nuestras vidas.

La otitis externa, más conocida con el nombre de «otitis del nadador», es una infección localizada en el canal auditivo, el conducto que transporta sonido del exterior del cuerpo hacia el tímpano.

Los más propensos a sufrirla son los aficionados a la natación y los niños, que en verano pueden pasarse horas en la piscina.

Las situaciones en las que nos vemos sometidos a un cambio brusco de presión pueden ocasionarnos pérdida momentánea de audición, taponamiento ótico o lesiones en el oído medio e interno. Es lo que los especialistas llaman «barotrauma ótico», y puede suceder a bordo de un avión, al bucear, viajando por una carretera de montaña o al atravesar un túnel.

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