Miércoles, 03 Julio 2019 00:00

Cirugía de cornetes: cuando el tamaño importa

La intervención en estas estructuras nasales se vuelve imprescindible si su volumen dificulta la respiración.

Ubicados en la parte interna de las cámaras nasales, los cornetes son unas estructuras nasosinusales que filtran, humidifican y calientan el aire para que llegue en buenas condiciones a los pulmones. Tienen un papel determinante en la respiración pero, por diferentes motivos, a menudo están demasiado desarrollados, circunstancia que obtura el paso del aire, lo que provoca ciertos problemas, como apnea y ronquidos, cansancio, tos seca, garganta irritada, etc. Esta situación «se puede corregir con varios tipos de intervención, según la causa», afirma el Dr. Miguel Caballero, especialista ORL y profesor de la Universidad de Barcelona.

Uno de los motivos más frecuentes de obstrucción nasal durante la etapa infantil es un agrandamiento de las vegetaciones (adenoides), a menudo acompañado del agrandamiento de las amígdalas. En los adultos, en muchas ocasiones la obstrucción nasal se debe a la hipertrofia de los cornetes. Suele ocurrir por algún proceso alérgico, como la rinitis alérgica, o rinitis vasomotoras. Pero existen otras muchas causas, como la desviación del tabique nasal, la sinusitis o los pólipos nasales. Mediante la rinoscopia, el especialista puede inspeccionar las estructuras internas de la nariz y la garganta, aunque en algunos casos puede también recurrir a la tomografía computarizada para elaborar el diagnóstico.

Si lo que bloquea la respiración es un tamaño anormalmente grande de los cornetes, la solución más eficaz consiste en reducirlos, aunque primero debemos tratar y controlar la causa que genera esta hipertrofia. La cirugía que tiene como finalidad esta disminución se llama turbinoplastia, y puede llevarse a cabo usando varias técnicas. Una de las más habituales es la reducción mediante una intervención poco invasiva, utilizando la radiofrecuencia o el láser.

En las turbinoplastias con radiofrecuencia se introduce un electrodo a través de los orificios nasales hasta que entra en contacto con los tejidos de los cornetes. La energía electromagnética produce un aumento de la temperatura de los tejidos con el objetivo de generar una zona de retracción, una reducción del volumen de los cornetes sin dañar las estructuras adyacentes.

También se puede realizar la turbinoplastia mediante el uso del láser, una técnica para cauterizar y disminuir el grosor de los cornetes. Si el origen de la insuficiencia respiratoria es una desviación del tabique nasal, se lleva a cabo una septoplastia, que permite enderezar la posición del cartílago nasal y del hueso. Mientras que si se trata de una sinusitis o poliposis, se realiza una cirugía endoscópica nasal.

La turbinoplastia por radiofrecuencia se puede llevar a cabo con anestesia local. Una vez infiltradas las fosas nasales se introduce el electrodo y se aplica sobre los cornetes, proceso que no suele durar más de 20 minutos. En cambio, si la turbinoplastia debe realizarse mediante cirugía endoscópica, la intervención se lleva a cabo bajo anestesia general.

Como se realiza de forma ambulatoria, la turbinoplastia por radiofrecuencia permite al paciente volver a casa el mismo día de la operación, sin necesidad de ingreso hospitalario. El paciente puede esperar en el mismo centro y, una vez recuperado de los efectos iniciales de la anestesia, recibe el alta.

Tras la cirugía se produce una reacción inflamatoria del cornete, lo que motiva una congestión nasal que puede prolongarse entre 5 y 10 días. En caso de aparecer hemorragia, puede ser necesario colocar un taponamiento nasal, aunque no es lo más habitual. El postoperatorio de este tipo de intervención suele evolucionar sin complicaciones, y el dolor local es poco frecuente.

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