¿Qué tratamientos existen para la faringitis?

El tratamiento de las faringitis depende del tipo de proceso que presente el paciente, ya que la causa puede ser infecciosa –provocada por virus o bacterias-, inflamatoria o de causa desconocida.

Los medicamentos más empleados son de aplicación local. Las formas farmacéuticas más utilizadas son formas sólidas como tabletas, comprimidos o pastillas que se disuelven en la boca. También hay enjuagues que se aplican como colutorios y gargarismos y, por último, formas en aerosol. La composición de estos medicamentos es variada e incluye uno o más de los siguientes tipos de fármacos de acción local:

Antisépticos: clorhexidina, hexamidina, clorato potásico, cloruro de benzalconio, cloruro de dequalinio, cloruro de cetilpiridinio, alcohol diclorobencílico, amilmetacresol, cineol, etc.

Antiinflamatorios: bencidamida, enoxolona y corticoides (hidrocortisona, dexametasona, etc).
Anestésicos locales: lidocaína, benzocaína, procaína, tetracaína, clorobutanol, etc.

Antibióticos tópicos: bacitracina, tirotricina, neomicina, polimixina B, etc. Descongestionantes, demulcentes y expectorantes: regaliz, mentol, terpineol, esencia de pino, eucalipto, etc.

En muchas ocasiones, además del tratamiento de acción local, se utilizan medidas de apoyo, como analgésicos, antitérmicos y antiinflamatorios por vía oral: ibuprofeno, ácido acetilsalicílico y paracetamol, este último sin acción antiinflamatoria.

CONSEJOS:
* Independientemente de su origen, siempre que la faringe esté inflamada es recomendable consumir muchos líquidos, pero evitando los zumos de cítricos que, debido a su acidez, pueden aumentar la irritación de la mucosa inflamada.
* Además de prescindir de comidas picantes, muy especiadas y muy calientes, así como el alcohol y el tabaco, también es aconsejable evitar ambientes cargados y secos, así como los cambios bruscos de temperatura, y mantener adecuadamente ventiladas las habitaciones.
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