Oído

Oído

La calle, el tráfico, las obras... Vivimos rodeados de ruido, y más aún en España, uno de los países más bulliciosos del mundo. El problema es que, según la Agencia Europea del Medio Ambiente, en torno al 65% de la población está expuesta a un umbral superior al recomendable, fijado en 55 decibelios (dB), y ello conlleva problemas de salud.

En la vida diaria estamos sometidos a un nivel de ruido ambiental que, generalmente, no representa un serio peligro para nuestro sistema auditivo. Los habitantes de las ciudades están más expuestos a ruidos fuertes que los de las pequeñas poblaciones, pero todos nos arriesgamos a experimentar momentos de intenso volumen en la «banda sonora» de nuestras vidas.

La otitis externa, más conocida con el nombre de «otitis del nadador», es una infección localizada en el canal auditivo, el conducto que transporta sonido del exterior del cuerpo hacia el tímpano.

Los más propensos a sufrirla son los aficionados a la natación y los niños, que en verano pueden pasarse horas en la piscina.

Las situaciones en las que nos vemos sometidos a un cambio brusco de presión pueden ocasionarnos pérdida momentánea de audición, taponamiento ótico o lesiones en el oído medio e interno. Es lo que los especialistas llaman «barotrauma ótico», y puede suceder a bordo de un avión, al bucear, viajando por una carretera de montaña o al atravesar un túnel.

La otitis media es una de las enfermedades más frecuentes en la edad pediátrica; suele coincidir con un resfriado o una gripe, y produce un gran malestar que los pequeños pacientes toleran mal. Es una inflamación del oído medio y cursa con síntomas como dolor de diversa intensidad, taponamiento y pérdida de audición, irritabilidad, fiebre o náuseas, que requieren atención médica.

La sordera infantil puede suponer un grave obstáculo en el desarrollo cognitivo y social de los niños, puesto que afecta a la capacidad de asimilar lo que escuchan y dificultan la adquisición del lenguaje y el pensamiento. La prevalencia de la sordera infantil es de 1-5 casos por cada 1.000 nacimientos, y su detección precoz es de vital importancia para su tratamiento. Por eso, desde hace unos años, a todos los recién nacidos en España se les debe realizar una prueba de audición antes de darles el alta en maternidad. 

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