Lunes, 09 Marzo 2015 00:00

Otitis media: causas y tratamiento

La otitis media es una de las enfermedades más frecuentes en la edad pediátrica; suele coincidir con un resfriado o una gripe, y produce un gran malestar que los pequeños pacientes toleran mal. Es una inflamación del oído medio y cursa con síntomas como dolor de diversa intensidad, taponamiento y pérdida de audición, irritabilidad, fiebre o náuseas, que requieren atención médica.

El oído medio está formado por el tímpano y por una cavidad en la que se alojan los huesecillos (martillo, yunque y estribo) que recogen las vibraciones del tímpano, las transmiten al oído interno y nos permiten oír los sonidos que nos rodean. Esa cavidad, que se sitúa a continuación del tímpano, está revestida por una mucosa y está llena de aire para que esos huesecillos cumplan adecuadamente su función. Se comunica mediante un conducto, la trompa de Eustaquio, con la parte posterior de las fosas nasales y la garganta a fin de que podamos mantener un equilibrio entre la presión del aire contenido en dicha cavidad y la presión del aire exterior. Cuando percibimos que están descompensadas, a veces con una molesta sensación de zumbido, recurrimos a la acción casi automática de bostezar o tragar para que el conducto se abra y deje entrar aire, permitiendo un reequilibrio de la presión.

El oído medio constituye un mecanismo auditivo sencillo y extraordinariamente eficaz, pero su localización anatómica, al estar incrustado en el hueso temporal del cráneo, lo convierte en una zona muy sensible ante cualquier alteración.

Otitis media aguda y serosa
Se clasifica en dos tipos principales: otitis media aguda, en la que se produce una infección de la mucosa acompañada de pus, y otitis media serosa, con mucosidad pero sin pus. Ambos tipos de otitis tienen lugar con mayor frecuencia en los niños de entre 2 y 5 años de edad. Antes de cumplir los 5 años un 70% de los niños han sufrido al menos un episodio de otitis media aguda, y en el caso de la otitis media serosa la prevalencia se eleva hasta el 90%.

En algunas ocasiones la otitis media aguda es responsable de uno de los dolores más intensos que puede sentir un niño. Como explica el Dr. Jordi Coromina, que dirige el Servicio de Otorrinolaringología de la Clínica Teknon, en Barcelona, «el dolor en la otitis media aguda está clasificado en medicina entre los cinco dolores más potentes, más intensos. Es un dolor tremendo, y además suele ser nocturno; por eso el niño se despierta a media noche llorando a gritos».

El dolor hace necesario el empleo adecuado de analgésicos, y es consecuencia de la infección y la producción de pus. Además de regular la presión del aire, la trompa de Eustaquio sirve como conducto de drenaje del fluido o supuración que se produce en el oído medio. En la gripe o el resfriado, los gérmenes que atacan la nasofaringe también pueden extenderse a este conducto y obstaculizar o impedir la función de drenaje, lo que favorece la infección en la cavidad timpánica.

iStock 000039047618En la otitis media aguda, el patógeno implicado con mayor frecuencia es la bacteria Haemophilus influenzae, seguida por el neumococo y el estreptococo. En líneas generales, explica el Dr. Coromina, «en la mayoría de los cuadros de las vías respiratorias altas que se producen en niños, el germen más importante es el Haemophilus, sobre todo en el niño pequeño. Al principio son cuadros víricos, pero se complican con una sobreinfección bacteriana; es decir, que los virus debilitan las defensas y facilitan la acción de las bacterias».

La inflamación de la mucosa provoca una sensación de taponamiento, porque la mucosidad forma una barrera ante el sonido. En la otitis media aguda puede durar entre 2 y 4 semanas (no más de 1 mes), hasta que la mucosidad es drenada o reabsorbida y la cavidad queda despejada de nuevo.

A diferencia de la otitis media aguda, en la otitis media serosa sólo se produce una acumulación de mucosidad en el oído, pero sin infección y sin pus; de ahí que no cause dolor, aunque su duración es más prolongada que en los cuadros agudos. La otitis media serosa, además de pérdida auditiva, puede provocar otros síntomas como vértigo o acúfeno (un pitido continuo).

«De la misma forma que un forúnculo duele, porque hay pus y ocasiona dolor hasta que no se drena –explica el Dr. Coromina–, en la otitis media aguda se produce una acumulación de pus en el oído que, además de dolor, puede provocar fiebre. En la otitis media serosa, la mucosidad por sí misma no duele, a no ser que se sobreinfecte y dé lugar a una otitis media aguda, porque la mucosidad puede ser un caldo de cultivo para la infección. Hay niños que sólo desarrollan otitis media aguda, otros que sólo tienen otitis media serosa y niños que presentan los dos cuadros sucesivamente. La otitis media serosa es la causa más común de retraso en el inicio del lenguaje en el niño pequeño.»

Aunque son típicas del invierno, las infecciones no son la única causa de los procesos que afectan al oído medio. En la parte más posterior de las fosas nasales se alojan los adenoides (coloquialmente llamados «vegetaciones»), un tejido de características similares a las amígdalas, con función defensiva. Durante la infancia los adenoides suelen ser relativamente grandes en comparación con el tamaño que tienen en los adultos. Como ya se ha señalado, la trompa de Eustaquio comunica la cavidad del oído medio con la parte más posterior de las fosas nasales (donde se hallan los adenoides). Si el conducto se encuentra obstruido por la presencia de unos adenoides muy grandes, no podrá ejercer su función de ventilación del oído, lo que contribuirá a propiciar la aparición de una otitis media. Además, en los niños la forma de la trompa de Eustaquio favorece su comunicación con la parte más posterior de las fosas nasales y la garganta, ya que se trata de un conducto corto y de trayecto horizontal; en cambio, en los adultos la trompa de Eustaquio es más larga y estrecha y describe un trayecto en pendiente descendente, por lo que esa comunicación no es tan acusada.

En la edad adulta las otitis son mucho más infrecuentes. Generalmente se producen por una infección ocasional, aunque también hay situaciones que comportan un riesgo mayor, y son aquellas en las que se producen cambios de presión atmosférica, como practicar el buceo o viajar en avión.

Tratamiento
En cuanto a la otitis media aguda, el Dr. Coromina es partidario del tratamiento antibiótico, ya que considera que es la mejor forma de evitar las complicaciones. El antibiótico más utilizado es amoxicilina/ácido clavulánico, que se complementará con analgésicos para el control del dolor, ya sea paracetamol o un antiinflamatorio como el ibuprofeno.

En la otitis media serosa, la solución es un drenaje transtimpánico, que permite drenar los fluidos acumulados en el oído, y que también se aplica en las otitis medias agudas que se repiten a menudo. El drenaje se realiza mediante un dispositivo inventado por el norteamericano Armstrong en 1954, que pronto se extendió y que ha sido colocado en millones de pacientes. Consiste en un pequeño tubo con forma de mariposa o diábolo que se pone en un orificio practicado en el tímpano mediante una sencilla intervención ambulatoria, sin molestias posteriores. El drenaje no sólo alivia la presión negativa en una cavidad, sino que permite la salida de la mucosidad y contribuye a restablecer las funciones fisiológicas de la trompa de Eustaquio. Muchos especialistas son partidarios de mantener el drenaje durante 4-6 meses o incluso más si es necesario, hasta que cumpla perfectamente su cometido.

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