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Viernes, 24 Marzo 2017 00:00

Sinusitis aguda: prevención y tratamiento

La sinusitis se define como una inflamación de los senos paranasales. La mayoría somos capaces de localizar adecuadamente este problema en torno a la nariz, pero es probable que no todos acierten a la hora de diferenciar claramente las fosas nasales de los senos paranasales, unas pequeñas cavidades en los huesos de la cara que rodean la nariz.

Solemos pensar en el cráneo como una coraza ósea muy compacta, pero los huesos de la cara no son enteramente macizos, tienen pequeños huecos, celdas o senos. Hay cuatro senos paranasales situados a ambos lados de la cara, en los huesos que están alrededor de la nariz y los ojos. En su interior están recubiertos de mucosidad que drena hacia la nariz y, en condiciones normales, mantienen una adecuada ventilación y circulación del aire. Además, poseen una curiosa característica. Los senos paranasales adoptan formas únicas en cada individuo, hasta tal punto que tienen más variabilidad que las huellas dactilares.

Los senos paranasales se comunican con las fosas nasales a través de pasos muy estrechos, cuya obstrucción –en uno o más de ellos– provoca la sinusitis. Para describirlo a sus pacientes, la imagen que utiliza el doctor Manuel García Simal, especialista en ORL del Hospital Ruber Internacional, de Madrid, es la de «un pasillo central con habitaciones a los lados, que se comunican con el pasillo a través de puertas muy pequeñitas. Cuando se produce una inflamación de la nariz por cualquier motivo, por una alergia, un catarro o una rinitis no alérgica, entre otras causas, la puerta se obstruye y el seno paranasal ya no se comunica con la nariz, no entra aire, se produce más moco que se queda dentro de los senos y se infecta, produciendo una sinusitis».

No todo el aire que respiramos por la nariz pasa por los senos paranasales, solo una parte, y en la actualidad se sigue estudiando su fisiología y funciones. Sirven para calentar y humidificar al aire, influyen en el sentido del olfato, actúan como cámaras de resonancia de la voz (son un poco más grandes en los hombres que en las mujeres) y también restan peso a los huesos de la cara, de forma que nos cueste menos mantener erguida la cabeza.

En definitiva, los senos paranasales forman parte del complejo mecanismo de la vía aérea superior que asegura la función vital de respirar, al tiempo que actúa como barrera defensiva. Son cámaras de baja presión que contribuyen, junto a las fosas nasales, a regular la temperatura e hidratar, filtrar y acondicionar el aire que respiramos antes de que llegue a los pulmones.

Ni las fosas nasales ni los senos paranasales se sitúan en un entorno estéril, más bien al contrario, están expuestos a la suciedad del ambiente, donde proliferan una amplia variedad de gérmenes capaces de infectar e inflamar la mucosa.

La duración clínica de la sinusitis aguda es generalmente corta, entre una semana o diez días y menos de cuatro semanas. Más allá de la congestión respiratoria, la sinusitis aguda presenta unos síntomas característicos de «fiebre y dolor o pesadez en la cara, alrededor de los ojos o debajo de los ojos, en la frente, según qué seno esté afectado», explica el doctor García Simal. «También puede notarse dolor en la región occipital, en la nuca, porque el seno esfenoidal tiene una localización muy posterior y puede irradiar dolor hacia la nuca. Pero lo normal es que duela la cara, típicamente al agacharse o al toser. Se siente una presión en la cara, pesadez, con producción de moco verde o amarillo, y habitualmente con fiebre. Este cuadro nos conduce al diagnóstico clínico de la sinusitis».

Sinusitis y rinitis coexisten de forma habitual, lo que ha dado lugar al empleo del término rinosinusitis. En la práctica totalidad de los casos, salvo excepciones como alteraciones anatómicas o estados de inmunodepresión, entre otros, la sinusitis es consecuencia de una congestión nasal de origen catarral, o alérgica o por otras causas. Cuando ese catarro o congestión nasal no solo no mejora en unos días sino que empeora, cuando el malestar aumenta y se nota mayor presión alrededor de la nariz, con moco purulento que denota una infección, es el momento de acudir al médico si no lo había hecho antes. La fiebre no es condición indispensable en la sinusitis, pero suele estar presente.

En el tratamiento de la sinusitis aguda el médico puede indicar la utilización de antibióticos para prevenir complicaciones derivadas de la sobreinfección bacteriana, que es la responsable de la sintomatología propia de la sinusitis. Otro objetivo es reducir la inflamación para que el seno paranasal comience a drenar bien y deje salir el moco allí retenido, para lo que se pueden indicar corticoides tópicos y anticatarrales, cuya composición puede variar entre la variedad de productos disponibles en la farmacia para despejar la congestión.

En opinión del doctor García Simal, «los lavados nasales y el uso de aerosoles son fundamentales para la limpieza de la vía aérea, y también podemos recurrir a los vahos y humidificadores para evitar la sequedad y mejorar la humedad ambiental. Todo esto nos vendrá muy bien para drenar y limpiar los senos paranasales».

La incidencia de la sinusitis es muy alta y se considera que todos hemos padecido alguna vez en la vida un episodio de este tipo. «Todos hemos tenido alguna vez, con un catarro, un moco verde o amarillo en la nariz, y por eso podríamos decir que tuvimos una sinusitis», como explica el doctor Manuel García Simal. «Se resuelve cuando el moco es expulsado, pero el problema de la sinusitis es que se crea un círculo vicioso porque el moco purulento, el moco infeccioso que está dentro del seno, irrita el canal de drenaje y ya no tiene una puerta de salida. Al inflamarse, se acumula más, así que debemos romper este círculo vicioso con el tratamiento que indique un especialista y con medidas de autocuidado como los lavados y aerosoles».

Son particularmente recomendables los lavados nasales realizados con agua de mar, ya que aporta una concentración en sales minerales, vitaminas y oligoelementos que no solo enriquecen la mucosa y bajan la inflamación, sino que además aseguran una correcta limpieza de la mucosidad. Los lavados nasales con agua de mar que se aplican mediante un aerosol o sistema de «pulverización» son capaces de penetrar en el interior de la mucosa sin provocar irritaciones, como puede pasar con el lavado por chorro.

El lavado nasal es fundamental para la limpieza de la nariz, concluye el doctor García Simal. «Tenemos que tratar de drenar el moco que se ha quedado retenido en el seno paranasal, y podemos ayudar a limpiarlo con el lavado nasal. El objetivo es romper el bloqueo de los senos paranasales. En cuanto entra aire a los senos paranales, ya se limpian y se curan».

La sinusitis crónica, en pacientes que por diferentes causas padecen este trastorno de larga duración, y la sinusitis aguda recidivante, que aparece con mucha frecuencia en los catarros o episodios alérgicos, son entidades diferentes que requieren atención específica.

Mantener despejada la vía
Sin caer en la poco aconsejable costumbre de la sobremedicación ante la más mínima señal de alarma, no solo se puede sino que se debe recurrir a medidas que nos ayuden a prevenir que una congestión nasal acabe en sinusitis. Como profilaxis básica podemos realizar un lavado frecuente de las manos y tratar de no permanecer en ambientes contaminados, protegiéndonos de estornudos, del humo del tabaco y otros irritantes, así como evitar la sequedad ambiental y los cambios bruscos de temperatura.

Nos beneficiará el uso racional de analgésicos y descongestionantes, pero mejor si solicitamos un consejo especializado, ya que los productos de autocuidado disponibles en la farmacia contienen diferentes combinaciones y podrían incluir pseudoefedrina, por ejemplo, que se debe aplicar con prudencia si el paciente es asmático o hipertenso. También es útil la aplicación de calor en la zona inflamada. Pero lo que sin duda resulta de inestimable ayuda la limpieza mediante lavados nasales con soluciones salinas y la aplicación de aerosoles con agua de mar, que consiguen una mejor penetración. Los padres pueden estar tranquilos ante la aparición de sinusitis en sus hijos porque no es propia de la infancia, ya que a esas edades aún no se han formado los senos paranasales, pero los pediatras aconsejan siempre una correcta higiene respiratoria.

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