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Jueves, 30 Junio 2016 00:00

Un golpe «de narices»

La nariz es el área que con mayor frecuencia se ve afectada en los traumatismos faciales. Su localización en el centro de la cara y su relieve hacen de la pirámide nasal una diana en accidentes, lesiones deportivas o agresiones en esta zona. El apéndice más prominente del rostro, que otorga personalidad y ha sido protagonista tanto de elogios apasionados como de frecuentes bromas, ocupa una posición muy expuesta que no se corresponde con su escasa resistencia a los golpes.

Los traumatismos nasales pueden ocurrir a todas las edades, pero son más frecuentes en los niños. La nariz puede sufrir un traumatismo desde el mismo instante del nacimiento y son los niños de corta edad, que aún no han desarrollado las habilidades necesarias para autoprotegerse, quienes resultan más propensos a este tipo de incidentes, seguidos por los adolescentes y jóvenes que realizan prácticas de riesgo. Otro grupo de edad particularmente expuesto a los traumatismos nasales son los ancianos, debido a las caídas y otros accidentes domésticos.

La estructura de la pirámide nasal está formada por hueso en el tercio superior y por tejido cartilaginoso en los dos tercios inferiores (que conocemos comúnmente como tabique nasal). Pese a su posición sobresaliente, es una estructura compleja y delicada que no está preparada para absorber golpes aunque sean de baja energía, y mucho menos los que se pueden producir en accidentes como los de tráfico. Por ello, las fracturas nasales son frecuentes en los servicios de urgencias y algunos expertos consideran que pueden suponer casi la mitad de las que se producen en la región maxilofacial.

Con o sin fractura
Lo primero que hay que determinar en un traumatismo nasal es si se trata de una contusión simple o se ha producido una fractura. El doctor Víctor Palomar Asenjo, catedrático de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Lérida, explica que si se trata de un trauma nasal simple y no se ha producido luxación o fractura, «en principio lo que hay que atender es la epistaxis (sangrado) y tratarla con un taponamiento. Lo primero que hay que hacer es la compresión de ambas fosas nasales durante al menos diez minutos, pero de reloj, porque muchas veces la impaciencia lleva a retirar la presión a los dos minutos y hay que volver a empezar. También es importante mantener la cabeza erguida, derecha, o en todo caso inclinada un poquito hacia adelante para evitar que la sangre vaya hacia la garganta». Si se trata de un traumatismo simple, el dolor y la inflamación pueden abordarse mediante analgésicos y antiinflamatorios y también con la aplicación de una compresa fría cuando el paciente lo tolere.

traumatismos nasales - cuando acudir al medicoPero si el traumatismo ha sido más severo, puede haber luxación del tabique nasal o fractura. Si la persona que ha recibido el golpe en la nariz nota que respira mal, es muy probable que se haya producido el desplazamiento del tabique nasal o bien una fractura tanto del tabique nasal como de los huesos propios.

Puede ocurrir que síntomas como la dificultad respiratoria nasal aparezcan pasadas unas horas del golpe. «Esto sucede por la formación de un hematoma subpericóndrico que empieza a ocluir una fosa nasal. Como norma general, yo diría que si se ha producido hemorragia y si hay trastorno respiratorio o hay desplazamiento o deformidad aparente de la nariz se debe acudir al médico», asegura el Dr. Palomar.

 

Hematoma oculto
El verdadero problema tras un traumatismo nasal no es la inflamación exterior, que puede ser más o menos llamativa. El problema puede llegar con la formación de un hematoma subpericóndrico, por debajo de la mucosa nasal, que en el caso que evolucione sin ser detectado puede producir una necrosis del cartílago, su desintegración y la consiguiente pérdida del sustento del puente nasal.

En opinión del Dr. Palomar, este caso «se va a producir pocas veces pero hay que tener en cuenta esa posibilidad. Si se ha producido un hematoma es necesario evacuarlo, no vale sólo con poner frío o comprimir. Hay que abrir la mucosa para evacuar el hematoma y evitar así que se necrose el cartílago y se acabe deformando la punta de la nariz. Por ello es muy importante vigilar tras un golpe en la nariz si se produce alteración en la respiración, si hay o no un hematoma aunque no haya deformidad externa».

Cuando el traumatismo nasal requiere atención sanitaria, el médico realizará una detallada anamnesis en la que preguntará, entre otras cosas, por el tiempo transcurrido desde el trauma y si se ha producido hemorragia o alteraciones en la respiración. Después examinará el grado de deformación de la nariz para determinar si se observa lateralización, acortamiento, hundimiento o cualquier modificación de su aspecto normal.

Es importante distinguir si la alteración en la forma de la nariz es reciente o antigua, y para eso hay que recurrir a una fotografía del paciente. «Muchas veces se trata de pequeñas alteraciones que ya estaban ahí sin que nadie se diera cuenta, pero en la consulta te insisten en que son nuevas. Hay que mirar la foto para comparar, no es broma, yo he vivido estas situaciones», explica el Dr. Palomar.

El médico realizará un cuidadoso examen del interior de la nariz mediante una rinoscopia anterior, seguida por una palpación para comprobar si hay crepitación (un pequeño crujido o chasquido) al movilizar la nariz, que produce dolor e indicaría una posible fractura. El examen se completa con la realización de una prueba de imagen, como la radiografía lateral, que ayuda a completar la valoración del paciente. Según el Dr. Palomar, «a veces hay pequeñas fracturas que no producen ninguna deformidad externa. En algunos de estos casos no es necesario reducir la fractura, siempre y cuando el paciente no presente ningún problema de respiración».

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