Miércoles, 18 Mayo 2016 00:00

Cuerpos extraños faríngeos. Diagnóstico y tratamiento

Los cuerpos extraños en la faringe son elementos ajenos al organismo que se alojan de forma accidental en este espacio común de los aparatos respiratorio y digestivo. Es una patología frecuente, sobre todo entre niños y ancianos, y su grado de gravedad es muy variable. Pueden pasar inadvertidos, causar molestias llevaderas o, por el contrario, provocar complicaciones graves.

El cuerpo extraño faríngeo es fácil de diagnosticar y tratar. Son, sin duda alguna, los cuerpos extraños más frecuentemente encontrados en la práctica otorrinolaringológica. En general, en nuestro medio las espinas de pescado son el cuerpo extraño más habitual. En el caso de los niños pequeños también tienen una incidencia remarcable los globos y otros objetos de pequeño tamaño, así como los frutos secos, que, como cuerpos extraños, pueden llegar a ser muy peligrosos.

«Los pequeños pueden tragarse el globo y éste impedir que pase el aire a la vía aérea. Los cacahuetes y las almendras deberían estar proscritos en niños menores de 5 años. Hay riesgo de que se los traguen sin masticar y, por su forma ovalada, que se deslicen a la vía aérea y se enclaven en ella obstruyéndola por completo», advierte el doctor Jesús Iniesta, adjunto de OTR en el Hospital Clínico Universitario Virgen de la Arrixaca (Murcia). Teniendo en cuenta que los niños son el colectivo más expuesto, la prevención en casa y en el colegio es la mejor arma para evitar problemas. Por tanto, es recomendable no dejar objetos pequeños al alcance de los niños –botones, pilas, clavos, agujas...– para impedir que jueguen con ellos, así como evitar los juguetes con piezas pequeñas y enseñar a masticar bien la comida antes de tragarla. También es recomendable que los padres aprendan los primeros auxilios básicos, que les permitirán actuar en casos de obstrucción aérea.

En los adultos lo más habitual es que el problema lo generen las espinas de pescado, los fragmentos de carne o los huesos de pollo.

paciente cuerpos 2Según el tipo de cuerpo extraño y su zona de incrustación, el paciente presenta molestias al tragar, irritación de la mucosa y dolor. En los casos más graves puede tener dificultad para respirar, tos y sibilancias.
En los casos de impactación de un cuerpo extraño de pequeño tamaño, causante de molestias y/o dolor al tragar, pero sin ningún tipo de dificultad respiratoria, se puede intentar empujar el cuerpo extraño hacia dentro con la propia deglución, usando por ejemplo algún alimento espeso, como el pan. Si persiste, la opción es intentar extraerlo con sumo cuidado. El paciente debe inclinar la cabeza hacia atrás y, con la ayuda de luz y una cuchara, se deprime la lengua para observar la garganta. Si no se ve el cuerpo extraño con claridad, hay que acudir inmediatamente a un centro sanitario especializado. Asimismo, cuando el paciente presente síntomas de dificultad respiratoria deberá acudir a un servicio de urgencias médicas inmediatamente.

La mitad de los cuerpos extraños requieren atención médica, y de éstos, en no más del 50% de los casos se confirma su existencia. La mayoría de los síntomas se deben, en este contexto, al traumatismo del cuerpo extraño en la faringe, causando una lesión superficial en la mucosa, aunque sin impactación del cuerpo extraño.

Para realizar un diagnóstico correcto, el facultativo comienza interrogando el paciente sobre la naturaleza del objeto ingerido. En muchos casos se trata de pollo o pescado, pero cualquier tipo de objeto pequeño que acompañe a los alimentos es un cuerpo extraño con potencial para causar problemas. Como ya se ha mencionado, lo más habitual en los niños es que se pongan objetos en la boca mientras juegan y se los traguen de forma accidental.

La localización más común de cuerpos extraños faríngeos es la llamada «orofaringe», que corresponde a la parte de la garganta a la altura del final de la boca, donde se localizan las amígdalas y la úvula (en lenguaje coloquial, «anginas y campanilla»). Ahí aparecen materiales que se han tragado mezclados con los alimentos, como huesos o espinas de pescado. Los de menor tamaño se alojan con mayor frecuencia, y por este orden, en las amígdalas palatinas, la base de la lengua, las valléculas y el lateral de la faringe. Por su propia morfología, las amígdalas son la ubicación más frecuente en los pequeños. «Los niños tienen las amígdalas muy grandes y es más fácil que estos cuerpos se claven en ellas», aclara el Dr. Iniesta.

La sintomatología suele ser un dolor punzante que aumenta con la deglución (odinofagia), un dolor lateralizado, la incapacidad de tragar saliva y dolor de oído. Para la exploración directa de la cavidad oral, el médico utiliza un depresor lingual. Si no aprecia el cuerpo extraño, completa la exploración con un tacto suave de la base de la lengua, o conectando un terminal de fibra óptica (nasofibroscopia).
La extracción se realiza ayudándose de unas pinzas suficientemente largas o bien mediante pinzas endoscópicas. Si persiste el cuerpo extraño, puede aparecer infección e inflamación, por lo que es importante hacer una valoración por parte de un especialista en caso de persistencia de los síntomas.

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