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Lunes, 28 Diciembre 2015 00:00

Rinitis por abuso de descongestionantes nasales: «un atasco de narices»

La llegada de la primavera y el otoño es temida por muchas personas propensas a sufrir rinitis, la inflamación de la mucosa nasal. En ambas estaciones es frecuente la aparición de la temida congestión nasal típica de la rinitis, cuyas causas más habituales son las alergias y los resfriados.

Sin embargo, en cualquier época del año, la vida cotidiana conlleva situaciones de sequedad ambiental, cambios bruscos de temperatura, contaminación, polvo o tabaco, entre otros factores de riesgo, que representan un continuo desafío para la mucosa nasal y ponen a prueba su función de barrera natural contra tales agresiones.
La congestión nasal es un síntoma característico de las afecciones agudas de la vía aérea superior. Tanto si está causada por una crisis alérgica, una infección u otros motivos, la congestión nasal produce un estrechamiento en el paso del aire por el aumento de la inflamación y la producción de moco.
La rinorrea, o mucosidad, comienza de forma acuosa acompañada de salvas de estornudos. Ésta es la forma más frecuente en la rinitis alérgica, mientras que en la rinitis de tipo infeccioso el moco se espesa con el paso de las horas y los días, hasta que llega a taponar completamente las fosas nasales. Esto provoca la incómoda necesidad de respirar por la boca y se convierte en una verdadera molestia a la hora dormir, ya que favorece los ronquidos, el dolor de garganta y el insomnio.
Para remediarlo tenemos a nuestra disposición las conocidas gotas o espráis nasales de acción vasoconstrictora, que reducen el volumen de la mucosa nasal, descongestionando y restaurando así el paso del aire. Pero un mal uso de este rápido y eficaz tratamiento puede producir, paradójicamente, una mayor congestión por un efecto rebote, llamada rinitis medicamentosa o rinitis por abuso de descongestionantes nasales.
La nariz tiene la importante misión de filtrar el aire que respiramos, humedecerlo y calentarlo a la temperatura de nuestro organismo. La rinitis altera esas condiciones naturales de la mucosa nasal. Además, la obstrucción puede producirse más fácilmente en las personas con desviación del tabique nasal, hipertrofia de los cornetes o poliposis. Una obstrucción nasal severa puede repercutir en la aparición de cefalea o favorecer la evolución de infecciones, como la otitis media o la sinusitis.

Espráis nasales (vasoconstrictores)
Los descongestionantes nasales de vasoconstricción, comúnmente en forma de espráis o nebulizadores de aplicación local, son de acción rápida y sus efectos se prolongan durante pocas horas. Pero esa mejoría inmediata puede llevar a una utilización de estos descongestionantes por encima de la recomendable, es decir, más de 3 aplicaciones al día durante un periodo superior a 3-5 días seguidos.
Recuperar la respiración por la nariz produce un bienestar inmediato que puede llevar al uso del descongestionante de forma continua. De este modo, su efecto es cada vez menor, lo que se podría interpretar como una recaída de la rinitis, con lo que se intensifican las aplicaciones y se entra en un círculo vicioso que desemboca en el rebote de la congestión debido a una inflamación crónica de la mucosa. El abuso de los espráis puede llevar a un resultado contrario al que se esperaba, provocando un gran atasco de la nariz.
En casos extremos, aunque más frecuentes de lo que se podría pensar, el uso continuado de los espráis nasales produce una dependencia de estos preparados, ya que el usuario siente la necesidad de aplicarlo con excesiva frecuencia durante un largo periodo. En estos casos, la falta de respuesta provoca ansiedad y el paciente requiere una deshabituación para recuperar la normalidad. El tratamiento prescrito por un especialista consiste en la retirada total de ese tipo de espray y su sustitución, si es necesario, por un tratamiento descongestionante que contenga otro principio activo, como corticoides, de acción más lenta pero que no ocasionan el efecto rebote.
Por ello, es necesario seguir la pauta recomendada en el uso de los espráis nasales de acción vasoconstrictora, y no tomarlos a la ligera por el hecho de que se dispensen libremente y se considere la rinitis una enfermedad poco importante, como afirma la doctora Irene López Delgado, del Servicio de Otorrinolaringología del Hospital Quirón de Valencia y del Hospital Rey Don Jaime de Castellón.
Esta especialista nos explica que tenemos «dos tipos de espráis nasales. Por un lado, están los vasoconstrictores, que no se deben usar durante más de 5 días seguidos porque producen un efecto rebote, que consiste en aumentar el espesor de la mucosa nasal, es decir, se provoca a largo plazo el mismo efecto que produce el propio resfriado. Y, por otro lado, tenemos los corticoides tópicos que, al contrario de los vasoconstrictores, es necesario utilizarlos durante varias semanas y no producen ese efecto rebote».
En ocasiones, los pacientes no son conscientes de las consecuencias del abuso de los espráis nasales vasoconstrictores. «Se llega a esto por el efecto rápido y tan bueno que les produce y, al depender de él, lo siguen usando de forma continua si no se les previene. Hay que establecer claramente una pauta de prescripción del médico de atención primaria y el especialista, el otorrinolaringólogo, y si el paciente lo adquiere sin receta médica, debe contar con el consejo del farmacéutico».
Como tratamiento no farmacológico de la congestión nasal, la Dra. López Delgado recomienda practicar de forma habitual medidas higiénicas, como los lavados nasales para evitar la retención de moco. Con este fin, están disponibles diversos productos específicos, o bien se puede utilizar una jeringa cargada con suero fisiológico.
En caso de optar por los vasoconstrictores nasales por su efecto más rápido para disminuir la congestión, la Dra. López Delgado indica que «se deben usar los primeros días 1 vez cada 12 horas, por la mañana y por la noche, y los 2 últimos días sólo 1 vez al día. Y siempre es bueno hacer lavados nasales previos para que el moco no dificulte la absorción del medicamento».

Para tomar aire
Preservar la funcionalidad de la mucosa nasal pasa por no someterla al estrés que supone un uso adictivo de los medicamentos vasoconstrictores. Recuperar una respiración normal tras sufrir un episodio de rinitis que no desaparece con el uso de espráis nasales requiere, como medida básica, reconocer que la situación puede estar directamente provocada por un abuso de estos preparados.
Es necesaria su retirada inmediata y acudir al especialista, que confirmará el diagnóstico etiológico y prescribirá un tratamiento alternativo. No hay que esperar demasiado, puesto que el daño en el delicado tejido de la mucosa será cada vez más difícil de reparar.
Es conveniente eliminar el exceso de mucosidad que obstruye las fosas nasales y humedecer la zona mediante soluciones salinas, especialmente si se han formado grietas o costras.
Es importante mantener unas condiciones ambientales de humedad y temperatura adecuadas, evitando la humedad excesiva, los cambios bruscos y las temperaturas extremas, así como los agentes irritantes.

 

 

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